Abelardo De La Espriella patea el tablero: barro blanco para la cúpula petrista con la barrida de 26 generales y almirantes

En una movida sin precedentes que ha sacudido los cimientos de la seguridad nacional, el presidente Abelardo De La Espriella oficializó desde Barranquilla un giro de 180 grados en la conducción de la Fuerza Pública. Con el nombramiento de su nueva línea de mando, 26 altos oficiales (12 generales del Ejército, 7 almirantes de la Armada y 7 generales de la Fuerza Aérea) han pasado al retiro automático por reglas de antigüedad, desmantelando de un solo golpe la alta estructura militar heredada de la administración de Gustavo Petro.
La reestructuración trae consigo un ultimátum rotundo enviado por el mandatario contra el crimen organizado: «Última oportunidad, delincuente que no se someta será dado de baja».
El regreso de los «incómodos» del régimen anterior
El cambio de mando no solo marca la salida masiva de la antigua cúpula, sino el sorpresivo retorno de oficiales que habían sido apartados durante el mandato de Petro.
- Comandante de las Fuerzas Militares: En una jugada de alto impacto, De La Espriella reintegró al mayor general Erick Rodríguez Aparicio, el alto oficial que había sido removido por la administración anterior tras denunciar abiertamente el control territorial y social de grupos armados ilegales.
- Jefatura del Estado Mayor Conjunto: Asume el mayor general Carlos Enrique Carrasquilla Gómez, estratega reconocido por la Operación Perseo en El Plateado, Cauca.
- Comandante del Ejército Nacional: Designado el general José Bertulfo Soto, acompañado por el general Rodolfo Morales como segundo al mando.
- Adiós a la «Fuerza Aeroespacial»: De La Espriella derogó la denominación implementada en el gobierno anterior, devolviéndole oficialmente el nombre de Fuerza Aérea Colombiana (FAC), ahora bajo la conducción del mayor general Alfonso Lozano Ariza.
Cultura de mando firme y «barrida» por línea jerárquica
La salida en cadena de los 26 oficiales de alto rango se produjo como efecto dominó inmediato. En las Fuerzas Militares, las estrictas normas de jerarquía impiden que un oficial esté subordinado a uno de menor antigüedad. Al ascender a la nueva cúpula, todos los mandos superiores con mayor tiempo de servicio debieron dar un paso al costado y pasar a la reserva activa.
