El presidente, Abelardo de La Espriella, presentó su hoja de ruta económica, con énfasis en controlar el gasto público. Por eso, propuso una reforma tributaria para eliminar el impuesto al patrimonio.

El presidente Abelardo de la Espriella anunció durante su discurso de posesión que su Gobierno presentará ante el Congreso una reforma tributaria estructural, con la que busca simplificar el sistema de impuestos, combatir la evasión y mejorar las condiciones para la inversión, la producción y el empleo.

Uno de los principales cambios planteados por el mandatario es la eliminación del impuesto al patrimonio. “No vamos a castigar más a quienes generan riqueza en nuestra patria”, afirmó.

De acuerdo con De la Espriella, la reforma será una de las primeras medidas de su administración para reorganizar las finanzas públicas y modificar el esquema tributario del país.

Durante su intervención, el presidente sostuvo que Colombia necesita un sistema tributario más sencillo y eficiente. Por eso, señaló que la iniciativa buscará reducir la complejidad de las obligaciones tributarias y fortalecer la lucha contra la evasión. “Mi Gobierno presentará una reforma estructural del sistema tributario para simplificarlo”, afirmó el mandatario.

La propuesta deberá ser presentada ante el Congreso, donde tendrá que surtir el trámite legislativo correspondiente antes de convertirse en ley.

De la Espriella también aseguró que recibe una economía marcada por un aumento del gasto público y del endeudamiento, por lo que anunció que la austeridad fiscal será uno de los principales objetivos de su administración.

El mandatario, sin embargo, aseguró que el ajuste del gasto no recaerá sobre los sectores más vulnerables. “La austeridad no recaerá sobre quienes más necesitan la protección del Estado”, afirmó, al tiempo que se comprometió a mantener los programas dirigidos a esta población.

La estrategia fiscal planteada por el nuevo Gobierno combinará, según sus anuncios, medidas de contención del gasto con una reforma al sistema tributario.

Reforma tributaria y eliminación del impuesto al patrimonio

Así las cosas, en materia tributaria, De La Espriella anunció una reforma estructural que, según explicó, buscará simplificar el sistema impositivo, combatir la evasión y generar mejores condiciones para la inversión, la producción y el empleo.

Uno de los anuncios fue la eliminación del impuesto al patrimonio. El mandatario argumentó que el sistema tributario no debe desincentivar la inversión ni castigar la generación de riqueza.

“La prosperidad no nace de gravar el éxito, sino de crear condiciones para que millones de colombianos puedan emprender, trabajar y progresar”, afirmó.

El impuesto al patrimonio regresó al sistema tributario colombiano en 2003 como una medida inicialmente temporal y posteriormente fue convertido en permanente para determinados contribuyentes con mayores patrimonios mediante la reforma tributaria de 2022.

El mandatario también planteó facilitar el tránsito de trabajadores informales hacia la formalidad, mediante un mayor acceso al crédito y nuevas oportunidades para el emprendimiento.

Para Santiago Villegas, abogado sénior y especialista tributario, el debate debe analizarse desde la perspectiva de la eficiencia fiscal y no únicamente desde la progresividad del sistema. “En un país con nuestra desigualdad, gravar el patrimonio suena a justicia básica. El problema es que diseñar política fiscal desde el resentimiento de clase sale carísimo y termina logrando exactamente lo contrario. No se trata de hacerle ‘mandados al capital’, se trata de matemáticas y recaudo real”, afirmó.

Villegas sostuvo que uno de los principales problemas está en la movilidad del capital y en las consecuencias fiscales que puede generar el cambio de residencia de los grandes patrimonios. “El capital es móvil, las necesidades sociales no”, señaló.

Según su explicación, cuando un contribuyente de alto patrimonio cambia su residencia fiscal y permanece menos de 183 días al año en Colombia, el Estado puede perder no solo el recaudo correspondiente al impuesto al patrimonio, sino también otros ingresos asociados a su actividad económica.

“El Estado no solo pierde ese 1,5% del impuesto al patrimonio. Pierde el 35% de su impuesto de renta, sus retenciones y el IVA de su consumo. Por terquedad ideológica para cobrar $1, el país pierde $10”, aseguró.