La propuesta de construir megacárceles vuelve a estar en el centro del debate político. Abelardo insiste en que este tipo de infraestructura sería una de las herramientas para enfrentar la criminalidad y recuperar el control frente a las organizaciones delincuenciales.

La idea, sin embargo, genera preocupación y abre fuertes interrogantes. Para algunos sectores, las megacárceles podrían convertirse en una respuesta contundente contra las estructuras criminales, aislando a sus cabecillas y reduciendo su capacidad de seguir delinquiendo desde prisión.

Pero otros advierten que llenar cárceles no necesariamente resuelve el problema de fondo. El hacinamiento, la falta de programas de resocialización y el riesgo de convertir estos centros penitenciarios en espacios de vulneración de derechos humanos son algunas de las preocupaciones que ya empiezan a surgir.

El debate apenas comienza: ¿son las megacárceles la solución contra el crimen o el inicio de una política de encarcelamiento masivo en Colombia?

Mientras Abelardo mantiene su apuesta por este modelo, crece la discusión sobre el costo económico, social y humano de una estrategia que promete ser uno de los temas más polémicos de su proyecto de gobierno.