Un demoledor golpe de gracia acaba de sacudir las estructuras más sangrientas de las disidencias de las FARC en el norte del país. En medio de un despliegue militar sofocante y acorralada por el cerco de las Fuerzas Militares, alias La Mona, letal ingeniera de minas e infraestructuras terroristas del Bloque Jorge Briceño y expareja sentimental del abatido cabecilla ‘Primo Gay’, se entregó precipitadamente ante las autoridades en el municipio de Briceño, sentenciando con sus primeras palabras la caída inminente del imperio criminal comandado por ‘Calarcá’.

La rendición de esta cabecilla —considerada el cerebro detrás de letales campos minados y atentados contra la fuerza pública en la región— marca la fractura interna más severa que han sufrido los frentes al mando de Alexander Díaz, alias Calarcá. De acuerdo con los primeros reportes de inteligencia militar, ‘La Mona’ no solo entregó su armamento y material bélico de alta potencia, sino que dejó al descubierto la red de rutas, caletas de explosivos y los escondites estratégicos donde operan los últimos reductos de esta facción.

Los puntos de quiebre que aterrorizan a la cúpula disidente:

  • «Se les acabó el reinado»: Con esa contundente advertencia al momento de su sometimiento, la procesada advirtió que la desmoralización, el desabastecimiento y la fractura dentro de las filas del bloque de alias Calarcá son irreversibles, provocando una estampida de desertores.
  • Golpe mortal a la capacidad explosiva: Al ser la principal encargada de la fabricación e instalación de trampas mortales y artefactos improvisados, su entrega neutraliza el brazo técnico-terrorista con el que la estructura sembraba el terror entre la población civil y las tropas.
  • Inteligencia de alto valor: Por su cercanía personal con el extinto ‘Primo Gay’ y su posición dentro del círculo de confianza de la cúpula disidente, las bases de datos y coordenadas aportadas por ‘La Mona’ abren la puerta a una cacería militar inminente contra los altos mandos que aún siguen prófugos.

El Ejército Nacional ha reforzado los patrullajes y operaciones de rastreo en todo el cañón del río Cauca y el norte de Antioquia, previendo represalias sangrientas o deserciones masivas tras la caída del círculo más íntimo de ‘Calarcá’.