En un pronunciamiento que ha generado un fuerte remezón político y diplomático, la Embajada de Colombia en Estados Unidos señaló de manera directa que la reciente descertificación del país en la lucha contra las drogas es una consecuencia directa de las políticas y decisiones implementadas durante la administración del expresidente Gustavo Petro.

El reporte diplomático, emitido desde Washington, subraya que el incremento histórico en los cultivos ilícitos y la flexibilización de los mecanismos de erradicación y persecución a los carteles del narcotráfico bajo el anterior mandato erosionaron la confianza del gobierno estadounidense. Según la legación diplomática, la falta de resultados contundentes en la interdicción y el desmantelamiento de economías ilícitas pesaron de forma determinante en la decisión del Departamento de Estado norteamericano.

La postura expuesta por la embajada destaca que, aunque los canales de cooperación bilateral siguen abiertos, es imperativo un replanteamiento profundo en la estrategia de seguridad nacional para recuperar el estatus de aliado confiable en el hemisferio occidental. Asimismo, se enfatiza que la recuperación de la certificación exigirá un compromiso más agresivo en materia de erradicación forzosa, sustitución efectiva y persecución de los capitales ilegravés de la cooperación internacional.

Las reacciones en el ámbito político nacional no se han hecho esperar. Mientras sectores de oposición respaldan el diagnóstico de la embajada y culpan a la pasada administración por el deterioro de las relaciones bilaterales con Washington, aliados del anterior gobierno han calificado el informe como una lectura sesgada y un desconocimiento de la apuesta por la paz total y el enfoque socioambiental que defendió la pasada jefatura de Estado.