En medio de una crisis sin precedentes que deja miles de viviendas totalmente en ruinas, agrietadas y a punto del colapso tras el reciente y devastador terremoto, el Ministerio del Trabajo ha emitido un urgente llamado a la nación: la población desesperada deberá echar mano de su único salvavidas financiero y retirar de emergencia las cesantías para intentar reconstruir sus hogares destruidos.

La medida, comunicada a través de una circular extraordinaria, pone al descubierto la desgarradora magnitud de la tragedia. Miles de colombianos lo han perdido todo y se ven obligados a agotar el ahorro que tenían destinado para su futuro o el desempleo, con el fin de levantar de las cenizas los techos que la furia de la naturaleza les arrebató.

Trámites a contra reloj y burocracia en medio del desastre

Para poder acceder a sus propios recursos y evitar que sus casas terminen de venirse abajo, los afectados tendrán que someterse a un riguroso y frenético proceso de validación. Los trabajadores deberán acreditar de inmediato las graves afectaciones de sus inmuebles y presentar cotizaciones formales ante sus empleadores y administradoras de fondos (como Porvenir, Protección, Colfondos y Skandia) para liberar de urgencia los montos requeridos.

«Es una carrera desesperada contra el tiempo; las lluvias y los riesgos de colapso no esperan a que la burocracia avance», afirman damnificados que hoy intentan conseguir los certificados exigidos en medio de la emergencia.

Medidas desesperadas para evitar un colapso laboral y humano

La opción de vaciar las cesantías no es la única vía extrema planteada por el Gobierno ante esta conmoción social. Mintrabajo ha tenido que instar a los empleadores a tomar decisiones drásticas e inmediatas para evitar el despido masivo de trabajadores cuyas vidas se derrumbaron de la noche a la mañana:

  • Adelanto obligatorio de primas de servicios para dar liquidez inmediata a las familias en ruina.
  • Licencias por grave calamidad doméstica y congelamiento de sanciones o despidos por retrasos e inasistencias debidos al caos generalizado.
  • Vacaciones anticipadas e intempestivas para que las personas puedan remover escombros y buscar refugio.

El país enfrenta una carrera contra el reloj donde el patrimonio de años de los trabajadores colombianos terminará sepultado en ladrillos y cemento para poder sobrevivir a una de las peores emergencias habitacionales de la historia reciente.