En un acelerado cambio de rumbo en las políticas públicas y exteriores, la nueva administración ha implementado una reestructuración profunda en materia de defensa e inteligencia militar durante sus primeros treinta días de mandato.

El plan estratégico abarca tres pilares fundamentales:

  • Cooperación internacional: Reestablecimiento e intensificación de las relaciones bilaterales y convenios de seguridad con Estados Unidos, Israel y Ecuador para el intercambio de inteligencia y patrullaje de fronteras.
  • Nueva doctrina militar: Suspensión y congelamiento formal del marco de negociaciones bajo el esquema de «paz total», reorientando la fuerza pública hacia la ofensiva contra grupos armados ilegales.
  • Guerra de drones: Firma de un convenio de innovación tecnológica destinado a la adquisición, despliegue y combate con sistemas aéreos no tripulados (drones) para la vigilancia estratégica y control territorial.

Con estas medidas, el ejecutivo busca un golpe de efecto inmediato en los índices de seguridad nacional e internacional.