¡Efecto imitación! La «pinta táctica» de Abelardo de la Espriella se toma las tiendas de ropa en Colombia

Lo que comenzó como un sello característico en las apariciones públicas y recorridos de Abelardo de la Espriella traspasó las barreras de la política para convertirse en un auténtico fenómeno comercial. Simpatizantes y curiosos en diferentes regiones del país han comenzado a replicar su estilo, desatando un auge de ventas que posiciona la «pinta táctica» en vitrinas, almacenes de ropa urbana y emprendimientos textiles nacionales.
Desde Cali y Medellín hasta Ibagué, almacenes especializados y distribuidores reportan un incremento inusitado en la búsqueda de prendas de corte militar, utilitario y de campaña. Los compradores buscan emular de forma exacta el característico estilo de vestimenta del líder político, fusionando la moda urbana con símbolos de autoridad y operatividad en terreno.
¿Cómo se compone el «look táctico»?
Los comerciantes locales no han desaprovechado la coyuntura y ya ofrecen paquetes completos o prendas por separado para recrear el atuendo. El vestuario se compone principalmente de:
- Prendas superiores: Camisas de inspiración militar, guayaberas tácticas y chaquetas de tonos sobrios como verde oliva, caqui y beige, dotadas de múltiples bolsillos funcionales.
- Prendas inferiores: Pantalones tácticos o tipo cargo de alta resistencia.
- Accesorios insignia: Gafas oscuras, calzado de campaña y la popular «gorra del Tigre», que se han convertido en elementos de alta demanda en plataformas digitales y redes sociales.
«El fenómeno demuestra cómo la política, las redes sociales y la moda pueden terminar mezclándose y convirtiendo una forma particular de vestir en un símbolo reconocible entre determinados sectores», señalan analistas de tendencias.
Negocio en expansión
Con precios que varían según la gama de las telas y el diseño de las prendas —algunas líneas especializadas rondan los 210.000 pesos por pieza—, los confeccionistas nacionales ven en esta tendencia una oportunidad dorada para dinamizar sus ventas. Mientras tanto, en las calles y en cada mitin político, la vestimenta se consolida rápidamente como un código de identidad colectiva.
