La frágil alianza del bloque oficialista saltó por los aires tras una inesperada decisión de la Casa de Nariño. El presidente Abelardo De la Espriella estancó una iniciativa legislativa ya aprobada por el Congreso, cuyo autor principal es el senador del Centro Democrático Hernán Cadavid. La norma buscaba prohibir de forma tajante la reducción de requisitos mínimos para acceder a cargos de alta responsabilidad en el Estado, con el fin de blindar la meritocracia en la función pública.

La reacción en las filas uribistas no se hizo esperar y encendió una tormenta política sin precedentes. El propio senador Cadavid calificó la decisión presidencial de «desconcertante», mientras que otros voceros de la colectividad como el representante Daniel Briceño la tildaron de un «enorme error». Desde el partido reclaman que flexibilizar los manuales de funciones abre la puerta a la burocratización y al pago de favores políticos, lanzando duros cuestionamientos sobre el compromiso del Ejecutivo con la preparación técnica para el manejo del Estado.

Por su parte, el Gobierno respaldó la objeción alegando razones de inconstitucionalidad e inconveniencia. La Casa de Nariño argumenta que el proyecto impone una «rigidez institucional» que limita las atribuciones del mandatario para administrar el sector público, aduciendo además que mantener exigencias tan elevadas crea barreras elitistas que impiden la llegada de jóvenes profesionales y personas de regiones apartadas a la administración pública.

Este enfrentamiento marca el primer choque directo entre el presidente De la Espriella y la bancada del Centro Democrático. La tensión escalará a la Cámara de Representantes, donde el uribismo ya anticipó que dará la batalla para rechazar la objeción e insistir en la ratificación del texto, en un pulso legislativo que medirá las fuerzas del Ejecutivo en el Capitolio.