Imagina que mañana ocurre algo imposible: El Sol desaparece de repente. 

¿Qué crees que pasaría?

Probablemente pensarías que la Tierra quedaría inmediatamente a oscuras, pero no… Durante unos minutos, seguiríamos viendo el Sol. Y aquí comienza lo fascinante. La luz del Sol tarda aproximadamente 8 minutos y 20 segundos en llegar hasta la Tierra. Eso significa que cuando miramos el Sol, en realidad no lo estamos viendo exactamente como es “ahora”. Estamos viendo cómo era hace unos 8 minutos.

Por eso, si el Sol desapareciera instantáneamente, durante unos minutos seguiríamos recibiendo la luz que ya había salido de él y estaba viajando hacia nosotros. Pero hay algo todavía más extraño; la gravedad también está relacionada con la velocidad de propagación de los cambios gravitacionales según la relatividad general: las perturbaciones gravitacionales se propagan a la velocidad de la luz.

Así que, en ese escenario hipotético, la Tierra tampoco reaccionaría gravitacionalmente de manera instantánea. Durante esos aproximadamente ocho minutos, nuestro planeta continuaría siguiendo prácticamente su trayectoria habitual alrededor del Sol.

Y entonces, después de esos minutos llegaría la oscuridad. La Tierra dejaría de recibir la luz solar y su trayectoria cambiaría porque ya no estaría orbitando alrededor del Sol.

PERO TRANQUILO:

Esto NO puede ocurrir de la manera que estamos imaginando. El Sol no puede simplemente “apagarse” o desaparecer de un segundo para otro. Este es un experimento mental utilizado para entender algo mucho más profundo: La información sobre acontecimientos que ocurren en el espacio no puede llegar hasta nosotros instantáneamente.

Cuando miramos el universo, estamos mirando el pasado. Y eso no solamente ocurre con el Sol. La luz de la Luna tarda poco más de un segundo en llegar hasta nuestros ojos. La luz de algunas estrellas puede tardar años, cientos de años o incluso miles de años. Así que cuando miras una estrella esta noche, es posible que estés viendo cómo era hace muchísimo tiempo.

PIÉNSALO:

Cuando miras el cielo nocturno, no estás viendo el universo exactamente como es en este momento. Estás mirando una colección de imágenes del pasado. Y quizá una de esas estrellas que ves esta noche ya cambió hace mucho tiempo. Simplemente todavía no lo sabemos porque su luz aún no ha terminado de llegar hasta nosotros.