Un nuevo capítulo de controversia política y judicial rodea al fundador de la pirámide DMG, David Murcia Guzmán, tras revelarse que las declaraciones con las que se retractó de sus señalamientos contra el actual presidente de la República, Abelardo de la Espriella, no coinciden con registros e interceptaciones de audio archivadas desde el año 2008.

Días después de ser trasladado de manera sorpresiva a un centro carcelario de mayor seguridad (la cárcel de Palogordo, en Santander), Murcia radicó un documento ante la Fiscalía en el que se desdecía de las graves acusaciones hechas meses atrás —durante la campaña presidencial—, en las que aseguraba que el hoy mandatario le había exigido sumas millonarias para supuestas gestiones políticas. En su escrito de retractación, el detenido alegó que dichas afirmaciones respondían a expectativas de libertad gestadas por sectores del gobierno anterior.

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No obstante, investigaciones periodísticas basadas en archivos y grabaciones documentadas de la época en que De la Espriella ejerció como su apoderado jurídico pusieron en entredicho la coherencia de la nueva versión. Los registros del año 2008 evidencian tensiones, transacciones y comunicaciones directas que difieren sustancialmente del giro argumental presentado por Murcia tras su reciente reubicación carcelaria, reavivando el debate sobre presiones institucionales y la veracidad de los pactos detrás de los estrados judiciales.

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