Las asociaciones de camioneros en Colombia adoptaron posiciones divididas frente a las recientes directrices implementadas por el Ministerio de Transporte, lo que marca un nuevo pulso en las relaciones entre el sector gremial y la cartera ministerial.

Mientras algunos sindicatos y agremiaciones del transporte pesado han manifestado su respaldo a ciertos ajustes tecnológicos y de formalización propuestos por el Gobierno, otros sectores independientes y regionales han expresado su profundo descontento. Las diferencias giran principalmente en torno a la regulación de las tarifas de los fletes, el costo del combustible y los plazos para la modernización del parque automotor, puntos que consideran críticos para la sostenibilidad financiera de los pequeños propietarios.

Voceros de las facciones más críticas advirtieron que, de no instalarse mesas de concertación inmediatas que atiendan sus demandas, no descartan convocar a asambleas permanentes e iniciar vías de hecho en las principales carreteras del país. Por su parte, el Ministerio de Transporte reiteró su disposición al diálogo abierto para evaluar los puntos de fricción y garantizar el abastecimiento nacional sin afectar la competitividad del sector logístico.