El fútbol colombiano vive este martes un momento de profunda nostalgia y agradecimiento. James Rodríguez, el capitán, referente indiscutible y autor de algunas de las páginas más gloriosas de la historia reciente de la Tricolor, ha anunciado oficialmente su retiro de la Selección Colombia.

A través de un emotivo mensaje y un video difundido en sus canales oficiales, el volante cucuteño de 35 años puso fin a más de una década defendiendo con orgullo la camiseta nacional, un ciclo inolvidable que marcó a generaciones de colombianos.

El fin de una era dorada

El debut de James con la absoluta dejó de ser una promesa para convertirse en leyenda desde su irrupción internacional, consolidándose en el Mundial de Brasil 2014 —donde se coronó como la Bota de Oro del torneo con sus inolvidables anotaciones, incluida la joya ante Uruguay— y guiando al combinado nacional a instancias decisivas en torneos continentales y eliminatorias.

Su liderazgo en la cancha, su pegada privilegiada y su visión de juego lo convirtieron en el faro creativo de la selección, acumulando más de 70 contribuciones directas de gol y portando la jinqueta de capitán con carácter en los momentos más exigentes.

Nuevos horizontes a nivel de clubes

Esta decisión llega tras semanas de alta intensidad informativa para el mediocampista, quien recientemente fue confirmado como flamante refuerzo de Atlético Nacional para el fútbol colombiano. Aunque su regreso al rentado local generó ilusión sobre su continuidad en las convocatorias del técnico Néstor Lorenzo de cara a los próximos retos, James ha optado por cerrar su ciclo con el combinado patrio, permitiendo dar paso a las nuevas generaciones y enfocándose por completo en este nuevo capítulo a nivel de clubes.

«Fue uno de los mayores honores de mi vida», expresó el ’10’ en su despedida, dejando grabado a fuego su nombre en el olimpo del deporte tricolor. ¡Gracias por tanto, James!