Tras el contundente golpe propinado por la Fuerza Pública que culminó con el abatimiento de alias «Bendito Menor» —cabecilla que controlaba redes de narcotráfico y extorsión en la región Caribe—, las operaciones militares y de inteligencia se redoblan en el territorio nacional. Ahora, la presión de la ofensiva estatal y el clamor ciudadano apuntan directamente hacia Silvana Guerrero, catalogada como una de las figuras más temidas dentro de las estructuras del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

La caída de «Bendito Menor», perteneciente a las Autodefensas Conquistadoras, ha reconfigurado el mapa de objetivos de alto valor para el gobierno, centrando la atención en los mandos guerrilleros que articulan economías ilícitas y acciones armadas en el norte del país. Sectores políticos y ciudadanos han intensificado el pedido al Ejecutivo para desmantelar por completo los anillos financieros y logísticos que lideran figuras como Guerrero dentro de la organización subversiva.

Los ejes clave de esta nueva fase operacional son los siguientes:

  • Nuevo blanco estratégico: La inteligencia militar concentra sus capacidades de rastreo en ubicar el paradero de Silvana Guerrero, identificada como ficha central dentro de la estructura de mando del ELN.
  • Presión territorial en el Caribe y norte del país: Las operaciones conjuntas buscan evitar reacomodos criminales tras el vacío de poder dejado tras la baja de alias «Bendito Menor» en la región.
  • Cerco financiero: Las autoridades endurecieron los operativos contra las rutas de extorsión, minería ilegal y narcotráfico utilizadas para financiar las operaciones armadas de los frentes guerrilleros bajo la influencia de mandos radicales.

El Ministerio de Defensa y las cúpulas militares mantienen desplegados dispositivos especiales en zonas de injerencia histórica del grupo armado, advirtiendo que la ofensiva contra los cabecillas de las estructuras ilegales continuará sin tregua en todo el territorio nacional.