Polémica por nombramiento de Lina Garrido en la ANT: cuestionan su experiencia para manejar la política de tierras

El nombramiento de Lina María Garrido como nueva directora de la Agencia Nacional de Tierras (ANT) desató una fuerte controversia política. La decisión del Gobierno de Abelardo De La Espriella ha sido cuestionada por sectores que consideran que su trayectoria no estaría directamente relacionada con las áreas técnicas que debe manejar la entidad.
Garrido, exrepresentante a la Cámara por Arauca y figura de oposición al gobierno de Gustavo Petro, fue designada oficialmente mediante el Decreto 1149 del 10 de agosto de 2026. La ANT tiene entre sus responsabilidades la ejecución de políticas de acceso y formalización de tierras y la administración de terrenos de la Nación.
Uno de los cuestionamientos más fuertes provino de la exministra de Agricultura Jhenifer Mojica, quien puso en duda que la nueva directora tenga experiencia específica en reforma agraria, ordenamiento social de la propiedad rural, formalización y adjudicación de tierras, administración de baldíos y procedimientos agrarios.
La controversia también está relacionada con el hecho de que Garrido había sido inicialmente anunciada para dirigir el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), designación que generó cuestionamientos sobre los requisitos y el perfil profesional requerido. Posteriormente, el Gobierno decidió ubicarla al frente de la ANT.
Su hoja de vida muestra formación en Relaciones Internacionales y Estudios Políticos, además de especializaciones en Opinión Pública y Mercadeo Político y Gerencia Social. Sus críticos consideran que ese perfil plantea interrogantes frente al componente técnico de una entidad que administra asuntos fundamentales de la política de tierras.
Garrido, por su parte, defendió su llegada al cargo y aseguró que su gestión estará marcada por el carácter y la lucha contra la corrupción. Durante su posesión afirmó que buscará “limpiar la casa” y poner a los campesinos en el centro de la gestión, con el objetivo de avanzar hacia un “país de propietarios”.
El nombramiento, además, tiene un evidente componente político: Garrido fue una de las dirigentes que respaldó tempranamente la candidatura presidencial de De La Espriella y se convirtió durante el gobierno anterior en una de las voces más visibles de oposición a Gustavo Petro.
Ahora, el desafío será demostrar que su perfil político puede traducirse en resultados concretos al frente de una de las entidades más importantes para el campo colombiano. Mientras sus defensores destacan su carácter y experiencia en la gestión pública, sus críticos reclaman mayor experiencia técnica en materia agraria.
La polémica apenas comienza y la nueva directora tendrá que enfrentarla mientras asume una entidad clave para el futuro de la propiedad rural en Colombia.
